En la vida hay dos tipos de personas: las clásicas, que van a lo seguro, y las arriesgadas. Las arriesgadas son esas personas que cuando llega el fín de semana no se conforman con ir al cine sino que apuestan por las emociones fuertes. En Navidad se atreven con los menús más exóticos. Cuando compran una mascota no pueden hacerse a la idea de cuidar a un dulce y tierno cachorro canino, sino que se decantan por reptiles, arácnidos o por los roedores de moda. Y hablando de moda, que es a lo que vamos, son innovadores, muchas veces en exceso.
En lo que a mi respecta, me considero una persona bastante común, ni arriesgada ni cautelosa y en cuestiones de moda me considero sencilla. Tal vez soy sencilla porque odio que la gente se me quede mirando por la calle, porque odio ser el centro de atención. Pero lo que también es cierto es que sé reconocer lo que es moda y lo que no, habilidad que últimamente escasea.
Bajo mi humilde punto de vista la moda ha dejado de estar regida por el buen gusto y el saber estar y ahora se sustenta en el "todo vale" que las tiendas de ropa han impuesto. Hablo de las tiendas que todos conocemos. Pues bien, en cuanto a mi percepción, empezaron con un muy buen propósito: hacer la moda accesible a todos los bolsillos. Siguieron sus andanzas dirigiendo sus colecciones al público joven y creando cadenas especializadas en ello. Hasta aquí todo perfecto. Pero llegó el día en el que la calidad de las prendas empeoró demasiado, entonces la única salida fue sacar más y más colecciones de ropa de todos los estilos para atraer más por la vista que por otra cosa. Y en este punto estamos... En una selva de colorido, estampados imposibles, sandalias de verano que parecen botas de invierno, leggins de charol y lentejuelas, bolsos que parecen maletas, collares de cuentas del tamaño de un puño. Eso sí, todo a un precio razonable.
Todo lo comentado anteriormente se engloba dentro de la moda urbana aunque lo cierto es que también es aplicable a las pasarelas, donde en estos días que corren escasea el gusto (y más el bueno). ¿Qué pensaría Coco Chanel de tanto modelito extravagante?
Los preceptos de la moda son cosa del olvido porque lo que está de moda es romper con la moda. Sino entienden de lo que les hablo, simplemente echen un vistado a la cantante Lady Gaga, quien hace gala de sus prendas más exquisitas en todo momento. Así es que la podemos ver vestida con trajes geométricos y con la cara pintada con ceras blandas o demostrándonos que en pleno invierno es capaz de ir semi-desnuda por la calle. Señores, por desgracia, son este tipo de personas las que siempre van a la moda. Así que lo que nos queda es combinar calcetines con sandalias, camisetas super ceñidas para las más rellenitas, mezclar cuadros con rayas, utilizar conjuntamente flores y estampados animales y ponernos en pleno verano botas.